Viaje a México en busca de la tierra Prometida
En su crónica, Rempel narra las peripecias vividas durante el viaje y dice que el 24 de enero partieron de Rosenfeld para de ahí dirigirse a Winnipeg. En enero 25 arreglaron sus trámites migratorios con el gobierno norteamericano y obtuvieron las visas del cónsul mexicano para viajar a El Paso, Texas. El 30 de enero en El Paso los contactó el Sr. J.F. Wiebe quién los condujo a Tucsón, Arizona a entrevistarse con el Sr. Enlow quién tiene en comisión tierras en el noroeste de México. El 2 de febrero de Tucsón el Sr. Enlow los conduce a Nogales, Arizona donde realizan los trámites migratorios y se internan a Sonora.
El camino para establecerse en México estaba abierto, la comisión decide entonces adquirir 100,000 hectáreas en Chihuahua, en las cercanías de San Antonio de los Arenales (que después sería Cuauhtémoc), Municipio de Cusihuiriachi, pertenecientes a la Hacienda de Bustillos del latifundio de la Familia Zuloaga a razón de 8.25 dólares por acre lo que dio la cantidad de 600,000.00 pesos.
El 1° de Marzo de 1922, salió de Manitoba, Canadá el primero de los seis trenes que contrataron los mennonitas a un costa de 30,000 dólares por cada uno para transportarlos hasta México, llegando a San Antonio de los Arenales el día 8 del mismo mes. En total arribaron 9,263 personas. Llegada a Durango (Nuevo Ideal)
Antiguamente llamado Patos por la abundancia de esa ave migratoria, estas tierras pertenecían al Conde de Súchil y sus primeros pobladores fueron los indios tepehuanos. En 1561 llegaron los españoles, quienes iniciaron la explotación minera; siglos después, en los años 1922 y 23 arribaron los menonitas procedentes de Canadá, quienes dieron un gran empuje económico a la zona. Es éste un grupo religioso de origen alemán, de gente muy trabajadora y productiva dedicada a la agricultura, ganadería, elaboración de quesos y salchichones, además de contar con extensas huertas de manzanas. Los menonitas viven tranquilos y alejados de la vida apresurada; aún se transportan en carros tirados por caballos, conservan sus trajes tradicionales y se rigen bajo sus propias leyes.
Los menonitas no aceptan que los mexicanos contraigan matrimonio con los de su raza, porque no profesan su religión y sus costumbres son diferentes. En sus colonias reinan el trabajo, el orden y la austeridad; son muy laboriosos y su principal actividad es la agricultura, la ganadería y el comercio. A la fecha existen 32 colonias donde habitan 7,000 menonitas, aproximadamente. |