La sonda espacial estadounidense Phoenix detectó nieve cayendo de las nubes marcianas, informó ayer la NASA.
Un láser diseñado para averiguar cómo interactúan la atmósfera y la superficie marciana detectó la nieve cayendo desde nubes localizadas a unos cuatro kilómetros de la superficie.
La nieve se evaporó antes de tocar el suelo, agrega el comunicado oficial de la agencia espacial estadounidense.
“Nada como esto se había visto en Marte”, manifestó el investigador Jim Whiteway, de la Universidad de York en Toronto. “Estaremos buscando por señales de que la nieve haya podido tocar el suelo”, añadió el científico.
Carbonato de calcio. La NASA también anunció en el comunicado que los experimentos de Phoenix han permitido descubrir carbonato de calcio en la superficie del Planeta Rojo .
El carbonato de calcio es el componente principal de la tiza y de las conchas y esqueletos de muchos animales terrestres.
No obstante, en la Tierra la mayoría de los carbonatos se forman solamente en presencia de agua en estado líquido.
Por ello, el científico William Boynton dijo que este hallazgo de carbonato de calcio en Marte “apunta a episodios de interacción del agua en el pasado”.
“Todavía estamos recogiendo datos y son muchos los análisis que tendrán que realizarse, pero estamos avanzando hacia la respuesta de las grandes preguntas que nos hicimos desde el comienzo”, señaló Peter Smith, científico de la Universidad de Arizona e investigador del Phoenix .
Según Michael Hecht, del Laboratorio de Propulsión a Reacción en Pasadena, otros análisis mostraron que el polvo de la superficie de Marte es tan alcalino como el agua de mar (con un pH de 8,3), otra evidencia de que pudo existir vida en el planeta.
Misión extendida. Igualmente, la NASA anunció que extendió la misión de Phoenix, esperando que opere hasta “morir” en el frío y oscuro invierno de Marte.
Desde que el vehículo descendió en ese planeta, el pasado 25 de mayo, ya ha confirmado que hay agua congelada en una capa subterránea de la región norte.
Phoenix se encuentra en su quinto mes de operaciones en la superficie marciana, pese a que se le diseñó para que funcionara durante solo tres meses.
Sin embargo, según se explicó en el comunicado, la nave ha comenzado a sufrir una disminución de radiación solar que le obligará a reducir sus actividades en los
próximos meses.
“Durante tres meses después del aterrizaje, el Sol nunca se puso en el horizonte. Ahora desaparece durante más de cuatro horas cada noche y la producción de los paneles solares se reduce cada semana. Antes de que termine octubre no habrá energía suficiente para usar el brazo robótico”, manifestó Barry Goldstein, director del proyecto.
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