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Thread: Vivió en realidad Maximiliano de Habsburgo Emperador de Mexico en EL SALVADOR ?

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    Question Vivió en realidad Maximiliano de Habsburgo Emperador de Mexico en EL SALVADOR ?

    Vivió en realidad el Archiduque y Emperador de Mexico
    Fernando Maximiliano José de Habsburgo, en

    El SALVADOR




    ¿Quien era Maximiliano de Habsburgo?

    Fernando Maximiliano José de Habsburgo-Lorena (en alemán: Ferdinand Maximilian Joseph von Habsburg-Lothringen) (6 de julio de 1832 – 19 de junio de 1867), fue un noble austriaco. Nació siendo archiduque de Austria y príncipe de Hungría y Bohemia pero renunció a sus títulos para convertirse en el Emperador Maximiliano I de México, encabezando el Segundo Imperio Mexicano de 1863 a 1867.

    Maximiliano nació en el Palacio de Schönbrunn de Viena (Austria), nacido durante el matrimonio del archiduque Francisco Carlos de Austria y Sofía de Baviera, aunque se cree que su padre en realidad es Napoleón II por la relación que tenía este y su madre Sofia.

    Sofía y Napoleón II hicieron una amistad íntima que provocó rumores en la corte mismos que Sofía nunca se molestó en desmentir. Cuando Sofía estaba embarazada de su segundo hijo, Napoleón II moría de tuberculosis, y se decía que en realidad el niño que esperaba era hijo del Duque de Reichstadt, a su vez hijo de Napoleón Bonaparte. Ese niño fue Ferdinand Maximiliano.

    En Trieste (Italia) fue marino muchos años y vivió mucho tiempo en alta mar; colaboró en el triunfo de su país en la guerra con Italia. Conoció a la princesa portuguesa María Amalia de Braganza, ambos tenían planeado casarse pero ella enfermó de gravedad y murió antes de casarse en la isla de Madeira dónde pasó sus últimos años. Maximiliano quedó muy dolido por ésta pérdida y vivió enamorado de María Amalia llevando siempre consigo un anillo que contenía un rizo de la princesa fallecida que usó hasta el día de su muerte.

    El 27 de julio de 1857 contrajo matrimonio con la princesa Carlota Amalia de Bélgica, hija de Leopoldo I de Bélgica. Pero el matrimonio fue puramente por interés económico, pues Maximiliano necesitaba desesperadamente el dinero para pagar las deudas de la construcción de un castillo en Trieste en la costa del Adriático.

    Su suegro presionó al emperador Francisco José I para que diese al archiduque Maximiliano el nombramiento de virrey del Reino Lombardo-Véneto. Así cumpliría las ambiciones dinásticas para su hija; vivieron entonces en la ciudad de Milán hasta el año de 1859, fecha en que el emperador austríaco le desposeyó de su rango, porque los planes de guerra no entraban en los ideales de Maximiliano, quien tenía ideas demasiado liberales para Francisco José. Al poco tiempo de la renuncia de Maximiliano, Austria perdió sus posesiones en Italia y el archiduque decidió retirarse de la vida pública en su castillo de Miramar, muy cerca de Trieste.

    La Corona de México


    En 1859 Maximiliano fue contactado por primera ocasión por los conservadores mexicanos, los cuales buscaban un príncipe europeo para ocupar la corona del Segundo Imperio Mexicano, con el apoyo militar de Francia y de la iglesia católica.

    El plebiscito mostrado a Maximiliano se había realizado en la Ciudad de México. Adicionalmente, hacía apenas cuarenta años que el primer emperador mexicano Agustín I había sido derrocado, desterrado y posteriormente fusilado. En todo ese tiempo los intentos españoles por reconquistar el país, la Guerra de Texas, los conflictos entre liberales y conservadores, la invasión estadounidense y la más reciente invasión francesa habían vaciado las arcas de la hacienda pública. Gran parte de los mexicanos había abandonado sus esperanzas en las alternativas políticas de la aristocracia y dio su apoyo a Benito Juárez, el primer presidente indígena de América, un firme partidario del sistema republicano.


    En 1859, el ofrecimiento a Maximiliano de Habsburgo de la Corona Mexicana.





    El Segundo Imperio Mexicano


    Maximiliano llegó al puerto de Veracruz en la famosa fragata Novara el 28 de mayo de 1864 entre el júbilo y algarabía de los conservadores, que se expresó especialmente en Puebla y en la Ciudad de México. La travesía a la Ciudad de México le ofreció un panorama distinto: un país herido por la guerra y profundamente dividido en sus convicciones. Al llegar a la ciudad escogió el Castillo de Chapultepec como residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el actual Paseo de la Reforma), que se llamó originalmente "Paseo de la Emperatriz". Como el emperador y la emperatriz no podían tener hijos decidieron adoptar a dos nietos (Agustín y Salvador) de Agustín de Iturbide, el primer emperador mexicano.

    El Imperio Mexicano contaba con el apoyo del partido conservador, y de buena parte de la población de tradición católica, aunque tuvo una oposición férrea de los liberales y de la masonería en México. Durante su gobierno Maximiliano I de México trató de desarrollar económica y socialmente a los territorios mexicanos bajo su custodia, aplicando los conocimientos aprendidos de sus estudios en Europa y de su familia, los Habsburgo, una de las casas monárquicas más antiguas de Europa, de tradición abiertamente cristiana y católica.

    Pero la política de Maximiliano resultó ser más liberal que lo que sus partidarios conservadores pudieron tolerar. Ello es así en parte por la propia estrategia de Napoleón III, que el 3 de julio de 1862 había dirigido al mariscal Forey instrucciones secretas que requerían evitar el dominio conservador del régimen, instaurando en cambio un gobierno moderado en el que estuvieran representadas todas las tendencias. Y también por el talante liberal de Maximiliano, que ya había manifestado al gobernar Lombardía en los años 1858 y 1859. Un hecho que puso de manifiesto esa tendencia incompatible con los conservadores locales fue la negativa de Maximiliano a suprimir la tolerancia de cultos y a devolver los bienes nacionalizados de la iglesia, cuando el nuncio papal le requirió ambas decisiones. Gran parte de los conservadores mexicanos, decepcionados, retiraron su apoyo a Maximiliano, e inversamente, hubo liberales moderados que se aproximaron al nuevo régimen, mientras que los liberales republicanos no por ello dejaron de persistir en la lucha por recuperar al país de un gobierno monárquico.

    Los liberales buscaron por todos los medios la derrota del imperio. Encabezados por el Presidente Benito Juárez, permanecían firmes en la defensa de la República secular. Juárez gozaba del apoyo de los Estados Unidos, a quienes no convenía la presencia en América de un régimen apoyado por las monarquías europeas (una posición inspirada en la Doctrina Monroe), e hicieron cuanto pudieron por evitar que los conservadores mexicanos tuvieran éxito.

    Al final, los cambios políticos a nivel internacional repercutieron en el Imperio Mexicano. Estados Unidos, que durante la mayor parte de esta época estaba enfrascado en su propia guerra civil entre los estados del norte y los del sur, había conseguido finalmente la paz, y estaba listo para apoyar al gobierno republicano de Juárez.

    Napoleón III, por su parte, se enfrentaba a serias amenazas en Europa y requería que sus tropas regresaran al país galo. Con el apoyo económico de los estadounidenses a la facción republicana, y sin el apoyo francés ni conservador en el país, poco le quedaba por hacer a Maximiliano. Decidió enfrentarse a las consecuencias, desoyendo los consejos que le sugerían abdicar y regresar a Austria. Fue sitiado con los restos de su ejército y finalmente capturado en Querétaro por soldados del general Mariano Escobedo, como consecuencia de la traición del Coronel Miguel López. (En los archivos de la Nación se encuentra el informe rendido por el General de división Mariano Escobedo donde aclara 20 años después que el Coronel Miguel López nunca traiciono al Emperador, sino que actuó por órdenes expresas de Maximiliano.)

    Tras un juicio en ausencia, celebrado en el teatro municipal por un coronel y seis capitanes, sin derecho a apelaciones y con base en un interrogatorio que en su mayor parte el Emperador se negó a contestar, los revolucionarios lo condenaron a muerte. Fue fusilado en el Cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro el 19 de junio de 1867, junto con los generales conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía.


    El fusilamiento de Maximiliano I

    El Emperador de México, segundos antes de recibir las descargas del pelotón de fusilamiento (disparadas a un metro de distancia de su cuerpo), proclamó: "¡Mexicanos! Muero por una causa justa, la de la independencia y libertad de México. Ojalá que mi sangre ponga fin para siempre a las desgracias de mi nueva patria. ¡Viva México!". Asimismo se dice que pagó a cada uno de los verdugos con una moneda de oro para que no se le disparase a la cara, así podría ser reconocido por su madre.

    Sus restos fueron depositados al año siguiente en la Cripta Imperial de Viena de la Iglesia de los Capuchinos.





    Años mas tarde, EL SALVADOR

    ¿Quien era Justo Armas?


    Justo Armas (¿? - San Salvador, 1936). Comerciante de origen desconocido que vivió en El Salvador y cuyo pasado se haya vinculado al depuesto emperador de México Fernando Maximiliano José de Austria.

    La primera certeza de la estadía de Armas en El Salvador se sitúa en 1871, cuando participó en una donación de dinero para las fiestas patronales de San Salvador (Fiestas Agostinas), apenas unos cuatro años después del supuesto fusilamiento del emperador Maximiliano en Ciudad de Mexico. Durante los primeros años en este país ,fue acogido por familias pudientes de la época, especialmente por el vicepresidente Gregorio Arbizú.

    Don Justo Armas fue conocido por ser una persona culta, alta de estatura, semi-rubia, de costumbres europeas y especialmente, por andar siempre descalzo. Particularidad por la que sería siempre recordado. Según se sabe, el andar de esta manera se debía – según sus palabras- para cumplir una promesa a la Virgen del Carmen por haberlo ayudado a salir de un momento de peligro de muerte. Prometió además no revelar nunca su verdadera identidad.

    A través de los años manejó un negocio de alquileres.

    De ser un comentario cotidiano , ha pasado a convertirse en una investigación seria llevada a cabo por el arquitecto salvadoreño Rolando Déneke. Estas pesquisas han comenzado desde el dudoso fusilamiento de Maximiliano por órdenes de Benito Juárez: Al parecer no hay registros fidedignos de este suceso, aparte de la historia oficial que fue ejecutado en el Cerro de las Campanas en 1867. Según las hipótesis, Maximiliano habría sido perdonado al ser parte de la Logia Masónica como lo era Juárez, añadido a las peticiones internacionales para su indulto . El derrocado emperador buscaría después de esto al General Gerardo Barrios - también masón -, en El Salvador. Asimismo, la madre del supuesto fusilado no reconoció el cadáver enviado ante su presencia como el de su hijo Maximiliano

    Aparte de estas revelaciones, han habido pruebas científicas para tratar de llegar a la conclusión que Justo Armas y Maximiliano de Austria eran la misma persona, entre ellas : exámenes craneo - faciales, pruebas grafotécnicas y estudio de objetos personales. Y ,principalmente, la prueba definitiva por medio del ADN.

    Singular indicio son unas líneas de un pasquín informativo de Benito Juárez que Déneke encontró en un libro : “ El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria fue hecho justo por las armas el 19 de junio de 1867…”



    Justo Armas, murio en San Salvador en 1936

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    LA HISTORIA O LEYENDA




    No hay testigos, no hay fotos Derrotado por el ejército liberal y reinstaurado Benito Juárez ya en el Gobierno de México, la ley de la época condenaba a Maximiliano a ser ejecutado en un acto público. Sin embargo, para su sorpresa, ROLANDO DENEKE se encontró con que la ejecución de Maximiliano había ocurrido en un acto privado y no hay un registro fidedigno de que en realidad ocurriera el fusilamiento que narra la historia oficial y recogen diversas ilustraciones de la época. “En ese tiempo ya existía la fotografía —reflexiona al especto DENEKE—. Se trataba de una ejecución importante, de un personaje importante, debía haber fotografía... pero me llamó mucho la atención que no hubiera ninguna.” El arquitecto salvadoreño estuvo en México realizando investigaciones con el apoyo de la Fundación MARÍA ESCALÓN de NUÑEZ, pero no encontró una prueba contundente de que Maximiliano hubiera sido fusilado.

    Más al contrario, cada descubrimiento que se sumaba a su acopio de información le hacía pensar con mayor fuerza que la ejecución del derrocado emperador fue fingida.

    Abundan las extrañas irregularidades: el pelotón de fusilamiento fue mandado a traer al norte de México, de la zona fronteriza con Estados Unidos —“Eran soldados que no conocían a Maximiliano”, observa Deneke— y la ejecución se atrasó dos veces. Las potencias mundiales pidieron clemencia y tanto el escritor francés Víctor Hugo como el general italiano Garibaldi, ambos antimonárquicos, escribieron a Juárez pidiéndole que perdonara la vida a Maximiliano.

    No hubo piedad, y después del supuesto fusilamiento, el emperador Francisco José de Austria, hermano de Maximiliano, pidió el cadáver a México. En su lugar, recibió una fotografía. Ante la insistencia austriaca, México puso como condición para devolver el cadáver que Francisco José reconociera la soberanía mexicana. Lo hizo, pero México se limitó a mandar una segunda foto, sorprendentemente con la imagen de un cadáver distinto al de la primera. El cuerpo no fue entregado hasta seis meses después de la supuesta ejecución, ocurrida en junio de 1867. El cadáver que llegó en enero de 1868 a Europa no tenía, sin embargo, ningún parecido con el emperador Maximiliano. Más bien parecía el de un hombre mexicano. Consta en documentos históricos que la madre de Maximiliano, cuando vio el cadáver que llegó a Austria, exclamó: “¡Este no es mi hijo!” El cuerpo tenía la piel morena, ojos negros y nariz aguileña. Maximiliano era de piel blanca, tenía los ojos celestes y lucía una nariz recta. Austria, indignada, pidió explicaciones a México.

    La respuesta fue rocambolesca. El gobierno mexicano alegó que al fusilar a Maximiliano los ojos se le habían dañado y que, para no mandar el cadáver sin ojos, le arrancaron los suyos, negros y de vidrio, a la imagen de la Virgen Dolorosa, que todavía existe en lacapital mexicana.
    Según documentos históricos, la madre de Maximiliano se negó a creerlo. Murió defendiendo que el cuerpo que les enviaron, y que fue depositado a los pocos meses en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos, en Viena, no era el de su hijo. Convencido de que la ejecución de Maximiliano jamás ocurrió, DENEKE se pregunta el por qué, y acaba apuntando a una razón que va mucho más allá de las presiones políticas de las potencias mundiales de la época: tanto Benito Juárez como Fernando Maximiliano eran masones.

    La solidaridad entre hermanos masones se impuso al deber político, según la Hipótesis de DENEKE, basada en el conocido voto y juramento de ayuda mútua que entre sí establecen los masones en los cinco continentes. Y en esa solidaridad busca también el investigador salvadoreño las causas del posible exilio en El Salvador de un Maximiliano ya en la clandestinidad, que según Deneke busca ayuda del capitán general Gerardo Barrios, también masón, a quien pudo haber conocido en Europa durante las visitas realizadas por el gobernante salvadoreño a las cortes imperiales.
    Para estos días, sin embargo, el noble austríaco ya no era tal y, cumpliendo el juramento de completo anonimato, entró a San Salvador bajo el seudónimo de Justo Armas.

    ¿Cómo demostrar, sin atenuantes, lo que los indicios y el parecido de diversas fotografías parecía señalar? ROLANDO ERNESTO DENEKE se enfrentaba a un tortuoso rompecabezas y decidió aliarse con la ciencia para determinar si JUSTO ARMAS, era o no, el emperador FERNANDO MAXIMILIANO de HALSBURGO.

    El más reciente de los estudios realizados a Ana Anderson, quien decía que era la duquesa Anastasia Romanov, posible sobreviviente de la última dinastía rusa, le reveló las claves científicas que debía seguir para establecer al menos que Armas era miembro de la familia real de Austria. Las indagaciones científicas practicadas a Anderson detallaban que los estudios de comparación cráneo-facial, caligrafía y pruebas de ADN habían descartado la hipótesis.

    Deneke estaba consciente de que debía hacer esas pruebas con Armas. No sabía cómo comenzar, a quién acudir, cuánto costaría y, lo más difícil y desalentador, cómo obtener las pruebas de ADN. El trágico accidente aéreo de Aviateca en el volcán Chichontepec le abrió las puertas a la investigación científica. La doctora Hilda Herrera, en ese tiempo directora del Departamento de Medicina Legal de la Corte Suprema de Justicia, apareció en la televisión diciendo que sería necesario practicar exámenes de ADN para determinar la identidad de las víctimas del accidente.

    Deneke la vio y la escuchó con sumo interés. La conocía. Era la madre de una compañera suya de colegio y además la doctora había sido compañera de estudios del padre de Deneke en un colegio capitalino. La llamó para que le diera detalles sobre lo que se necesitaba para realizar la prueba de ADN. Los costos eran elevados, además tenía que exhumar los restos de Armas y conseguir una muestra con un pariente de la familia real de Austria para hacer la comparación. Había que esperar.

    La cabeza dice que es él

    Ante la imposibilidad de practicar los exámenes de ADN en esa etapa de la investigación, Deneke optó por otra de las pruebas. Seguramente los exámenes cráneo-faciales, que también se le practicaron a Ana Anderson, serían menos complicados. Visitó a doña Alicia Lemus de Arbizú, la viuda de don Ricardo Arbizú Bosque para contarle sobre la investigación. Hay que recordar que la familia Arbizú Bosque fue la que estuvo más cerca de Justo Armas en sus 66 años de vida en El Salvador.

    Ella se mostró muy interesada y le prestó fotos originales para que pudiera hacer la comparación de los huesos de la cara con las fotografías de Justo Armas y del emperador Maximiliano.

    En el país no había quién pudiera hacerlo. Herrera le recomendó a una doctora costarricense llamada Roxana Ferlini Timms que estaba por llegar de visita a El Salvador. Los compromisos de trabajo de Deneke le impidieron enterarse de la llegada de la doctora Ferlini. Pero la llegada de un tío costarricense de su esposa lo acercaría a la doctora Ferlini, quien era sobrina de este tío de su esposa. Con él envió toda la información. La doctora vino al país a los pocos meses. Hizo la comparación sin cobrar nada.

    La prueba consistió en seccionar horizontal y verticalmente las fotografías de los rostros de Justo Armas y Maximiliano y compararlos superponiendo unos a otros. La explicación científica de este examen dice que los huesos de la cara no se modifican cuando una persona termina de crecer, lo que cambia es la piel que se dilata y el cartílago que puede seguir creciendo. La línea de los ojos y las pupilas permanecen igual, no se modifican porque están encajadas en el hueso.

    El resultado de la prueba llenó de mucha emoción a Deneke por la contundencia de la afirmación de la doctora Ferlini: las partes, los rasgos, encajan a la perfección. Con un 95% de certeza, podía decirse que se trata de la misma persona. Hicieron la misma prueba con iágenes de Juan Salvador, pero los huesos no coincidieron. Estos detalles eran alentadores y habría que continuar con las investigaciones. La siguiente sería una prueba de escritura.

    Coincide la escritura


    A través de la señora Alicia Lemus de Arbizú, Deneke consiguió un cuaderno escrito de puño y letra de Justo Armas. Se lo prestó para que le sacara fotocopia y en él encontró escritos sin sentido lógico para cualquier lector, entre ellos una frase que, amarrada con otras pistas, han llevado al investigador a pensar que se trata de una revelación en clave. En la página 21 dice: “Pedro Cosme se viste de cura y se sale de la cárcel”.

    La sospecha del arquitecto Deneke es que si Justo Armas era Maximiliano, estaba hablando de él y revelando que salió de la cárcel mexicana disfrazado de cura.

    Sin embargo, el interés de contar con los manuscritos de Justo Armas era para hacer una prueba de grafología. Deneke consiguió la copia de una carta escrita por Maximiliano y fue donde un perito grafólogo en Florida, Estados Unidos. El especialista concluyó que en ambos casos se trataba del mismo trazo, solo que uno escrito por un hombre joven y el otro por un hombre mayor.
    El grafólogo se comprometía a darle una constancia sobre el resultado de este análisis si le llevaba los originales de ambos escritos. “Yo no los tenía —recuerda Deneke—, pero es algo que puede hacerse.” Un corto paso pendiente de ser recorrido.

    Los exámenes de ADN


    La prueba genética era el mayor reto. Debía exhumarse el cadáver de Justo Armas en el país y luego buscar a un pariente de la familia real de Austria, por la vía materna, para tomar una muestra y hacer la comparación.

    Esto suena imposible, pero Deneke tenía gestiones adelantadas. En 1997 logró los permisos para tomar la muestra de ADN de Armas. Recuerda que hubo notables personalidades como testigos y un representante de Relaciones Exteriores. Se levantó un acta como constancia de lo que se había hecho. Hizo contactos con el departamento de genética de una prestigiosa universidad de Europa y le dijeron que estaban dispuestos a hacer la prueba. Sacó los permisos y envió el material.

    Faltaba obtener una muestra de un familiar de Maximiliano de Habsburgo por la línea materna, porque el ADN, aunque es individual, es como una huella genética que se transmite de madre a hija, pitufos, pitufos y así sucesivamente. Ya Deneke había visitado Austria y hablado con el archiduque Marcos de Habsburgo en 1994. Le había mostrado cómo tenía la investigación hasta entonces y logró despertarle mucho interés.

    Después de obtener la muestra de ADN de Armas, estableció contacto con el archiduque y este le explicó que en Austria sería un sacrilegio abrir una de las tumbas de los hermanos de Maximiliano, pues se trataba del emperador de Austria.

    De esa charla surgió la posibilidad de tomar la muestra por la vía de un familiar vivo. Luego de amplias gestiones se logró conseguir una donante de la línea materna de Maximiliano, la princesa Elizabeth de Habsburgo de Mithofer, quien vive en Salzburgo, Austria, para hacer la comparación de ADN. “Desgraciadamente las muestras de don Justo estaban contaminadas y no fue posible concluir en un resultado contundente”, comentó Deneke. Será necesario solicitar nuevamente el permiso de la familia Arbizú para tomar otra muestra de los restos. y a la vez acepta que no necesariamente la comparación de ADN podría ser una prueba irrefutable. Lo que lograría es demostrar que se trata de un familiar de la casa de Austria por la vía materna.

    La suma de toda la investigación realizada por Deneke, con sus coincidencias históricas, estudio cráneo-facial, el estudio de la escritura y los objetos encontrados en el país y en México y analizados por prestigiosas casas de antigüedades de Europa, podría dar como resultado que Justo Armas era Fernando Maximiliano de Habsburgo, el príncipe que vivió descalzo en El Salvador.

    Entre muchos otros objetos que Deneke ha ido encontrando dispersos en El Salvador y México, se encuentran dos juegos de cubiertos de la vajilla real de Maximiliano y Carlota. Uno de los juegos los regaló Justo Armas al general Potenciano Escalón, quien a su vez los heredó a su hija doña María Escalón de Núñez y ella también hizo lo propio con sus descendientes. Deneke pudo conseguirlos en préstamo y los llevó a Francia, donde está la sede de la empresa que había fabricado la vajilla de la pareja real, precisamente la Casa Christofle. Armaron un revuelo por los cubiertos y querían comprarlos. Deneke les dijo que no eran suyos y no podía venderlos.

    También llevaba un juego de cubiertos similar que él mismo había comprado a una coleccionista en México. El curador del museo de la Casa Christofle le confirmó que son exactamente del mismo juego, son originales. Se trata de unas piezas que se hicieron para Maximiliano y Carlota en Francia. Lo único es que unos han sido mal cuidados y otros han estado en uso.


    Con lupa se le encuentran fechas como un grabado de 15 de mayo de 1867. Ese grabado no fue hecho por los fabricantes, pero por el trato y la oxidación de ambos grabados, son de la misma época. El 15 de mayo de 1867 es el día en que Maximiliano cae prisionero. Ya no hay imperio. Y es entonces cuando nace el personaje de Justo Armas.

    Deneke también ha investigado a la familia De Armas, del puerto mexicano de Tampico. En un libro encontró un pasquín informativo publicado por Benito Juárez en un diario en el que se lee: “El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria fue hecho justo por las armas el 19 de junio de 1867...”.

    "Fue hecho justo por las armas’, de allí sale el nombre”, reflexiona, pausado, Deneke.

    El último testamento de un Justo Entre los objetos y documentos que han ido guiando la investigación de Rolando Ernesto Deneke se encuentra un testamento de Justo Armas redactado en 1922.El más antiguo que el investigador ha podido encontrar. Lo lee con emoción:

    “Ante mí, Alberto Mena, abogado y vecino de esta ciudad, y dos testigos que adelante denominaré, compareció el señor don Justo Armas, negociante, persona a quien declaro conocer, manifestando ser de 82 años de edad, domiciliario de esta capital, que nunca ha sabido el nombre de sus padres ni el lugar donde nació, pero que recuerda que durante su infancia y niñez se hallaba en San Antonio Texas, cuando pertenecía a México, al cuido de una señora y un sacerdote austríacos del poder de quienes fue sustraído por unos indios y posteriormente, todavía en su menor edad, se encontró en Tampico bajo el amparo de una familia española hacendada y muy rica que se apellidaba De Armas. Familia que cariñosamente lo atendió y le dio el nombre que lleva ahora. Durante su juventud, siempre se vio provisto de sus indispensables recursos para viajar, sin saber de cierto de dónde procedían hasta que con su personal trabajo pudo proporcionárselos.En el año de 1860 vino a esta república y desde entonces es domiciliario de esta capital.

    Segundo: Declara que nunca ha sido casado y que no tiene ascendientes ni descendientes, que no es deudor a ninguna persona y que a él sí le deben. Entre los papeles que conserva guardados se encuentran los respectivos documentos.

    Tercero: declara de su exclusiva propiedad adquirida con su constante trabajo el conjunto de bienes que solo consisten en muebles que mencionarlos uno a uno separadamente sería demasiado prolijo, pero que designándolos en globo son los que siguen:

    una tienda surtida de diferentes objetos de comercio, una bodeguita donde figuran reliquias históricas y algunos objetos arqueológicos, una bodega de champaña y valiosos vinos de superior calidad, un cuarto conteniendo un juego de sillas vienesas y adornos de sala, quinientas sillas de diferentes clases, como 100 mesas de distintas formas y tamaños, un cuarto apartamento de solo cristalería, palanganas, platos, cubiertos y todo cuanto más se necesita para el buen servicio de banquetes. Un apartamento donde solo hay floreros y cuadros de paisajes para adornos de sala; un cuarto donde guarda cortinajes de Damasco y otras clases de tela, galerías y banderas de diferentes naciones; un lugar donde guarda consolas, sorbeteras y vestuario de uniforme para la servidumbre. Otro apartamento conteniendo artefactos de sala, estantes de hierro y refrigerador; una pieza de habitación provista de su respectivo mobiliario. En la casa que habita conserva un servicio nuevo de cocina como para atender a cerca de mil personas, y además otro servicio usado para alquiler. Un apartamento en el que guarda una vajilla de plata como para mil personas, en la cual figuran azafates, loncheras, refrigeradores, floreros, picheles y diferentes centros de mesa.

    Hay una colección de monedas de oro y otra de plata antigua, una caja de hierro, una vitrina conteniendo reliquias históricas antiguas de plata y de oro, un jardín de plantas portátiles no común...” .

    Justo Armas decía que era el único sobreviviente de un naufragio. Para Deneke esta aseveración estaba dicha en sentido figurado. Ningún náufrago con un nombre tan inusual como Justo Armas se presenta descalzo a la casa del canciller y vicepresidente de la república y logra que este lo reciba y lo presente con lo más distinguido de la sociedad de la época en el San Salvador de 1870. Si en realidad hubiera sido un náufrago, lo primero que se habría ido al fondo del mar es la vajilla de plata para mil personas. Todas esas pertenencias, según Deneke, debieron enviárselas después de su llegada al país. “Pienso que don Justo estaba hablando en sentido figurado. El era el único sobreviviente de un naufragio... el del imperio mexicano.”

    “Ha muerto un príncipe” :


    Hay relatos sobre Justo Armas que se han ido transmitiendo de generación en generación, y si bien algunos de ellos quedaron registrados en los periódicos de los años que siguieron a su muerte, otros existen solo en la memoria de los jóvenes que después fueron abuelos y los contaron a sus nietos. Una de esas historias se refiere a la promesa de no revelar quién era, que según se dice Justo Armas mantuvo hasta el final de sus días, y cuenta que cuando don Justo estaba ya al borde de la muerte mandó a llamar, para darle la extrema unción, al arzobispo de San Salvador, que en 1936 era monseñor Belloso Sánchez. Según el testimonio de quienes se mantuvieron cerca de su lecho de muerte —la familia Arbizú Bosque—, cuando Justo Armas expiró, el arzobispo salió del cuarto haciendo una genuflexión y en ningún momento le dio la espalda al lecho del difunto. Los presentes le preguntaron: “Monseñor, ¿ya murió don Justo?”, y el sacerdote, que se mostraba muy emocionado, respondió: “Ha muerto un príncipe”.

    Muy sorprendidos, los Arbizú Bosque le volvieron a preguntar: “Monseñor, ¿qué ha dicho usted?”. Cuenta el relato que en ese momento monseñor reaccionó —supuestamente cayendo en cuenta de que estaba revelando un secreto de confesión—, y cambió su respuesta: “Ha muerto como un príncipe”, dijo. Hay otra versión al respecto que sostiene que la respuesta de monseñor fue: “Ha muerto un emperador”, y que cuando le volvieron a preguntar respondió: “Ha muerto como un emperador”.

    Como sea, el fallecimiento de Justo Armas fue noticia de primera plana en los periódicos de la época, y las versiones a las que se refiere Deneke fueron publicadas con todo detalle en ellos.

    Las reflexiones a continuación, de manera alguna pretenden afirmar algo que conlleve una verdad absoluta.
    Sobre la persona de Maximiliano: Considero que era un hombre con mucho conocimiento, sensible a los problemas de la humanidad. Muy preparado en sus conocimientos y apto para desarrollar un proceso de crecimiento modernista, cultural y científico, aunque talvez un poco comodo en su actuar. Liberal en cuanto a sus tendencias políticas. Ético en su actuar, responsable de sus actos y de principios morales.

    Probablemente romántico y soñador, y con grandes deseos de hacer bien las cosas. Su condición de hijo segundo y con sospechas de ser un hijo concebido de un amor ilicito de su madre, tuvo que haber influido en su personalidad a lo largo de su vida, impregnando sus actos de cierta nostalgia, tristeza y un resentimiento que guardaba muy por encima de su exterior, hacia su família. Sobre su gobierno: Fue utilizado como instrumento para fines políticos de sectores con intereses preconcebidos. Como los del Segundo Imperio Francés, los conservadores mexicanos y la Iglesia Católica.

    Los primeros para expandir su radio de influencia en América, contener el avance de los protestantes en el Norte y garantizar la recuperación de sus inversiones en México, la esposa de Napoleón III siendo española, soñaba con recuperar la Nueva España. Los conservadores para reivindicarse de sus privilegios perdidos por una constitucion liberal implementada y para recuperar su estatus de poder ostentado desde la Colonia. La Iglesia Católica para recuperar sus bienes expropiados y un mejor estatus como el que había perdido al igual que los conservadores.

    Ahora bien, aunque Maximiliano fue utilizado como instrumento para lograr esos objetivos, el no actuó acorde a lo que se esperaba de él. El era un liberal y actuó como tal. Trato de gobernar de acuerdo a sus conocimientos y proyecciones. Aunque trató de hacer las cosas bien, a mi juicio señalaría dos errores fundamentales en su gobierno. No puso la atención debida al estado de la Hacienda Pública, la cual estaba en bancarrota y su gobierno estaba dependiendo de empréstitos franceses y, el ejercito dependía del Emperrador francés; él no impulsó a corto plazo la creación y desarrollo del Ejercito nacional y dejo las labores de defensa y dominio del país en el Mariscal Francés, pero este era un hombre cruel, egoista y prepotente, tambien ha sido tildado de haber buscado siempre su aprovechamiento personal, borracho, despilfarrador, y dispuesto a conservar para si patatas verdes de los emprestitos.

    La actuación de Maximiliano en la manera de manejar la Hacienda y la Milicia del país que gobernaba fueron condicionantes que contribuyeron o no ayudaron a prolongar su gobierno. Sin embargo es de adminitir que solo fueron tres años, y por ello nuesro juicio no puede ser tan severo, pues talvez en el mediano plazo estas situaciones podrian haber cambiado. Siempre deseó lo mejor para Mexico, a quien consideró su patria y el hecho de no retirarse y aceptar su destino hasta las últimas consecuencias le coloca en un lugar preferente dentro de las consiencias de un determinado sector de la sociedad universal.

    Matrimonio Imperial


    No hemos ahondado en sus relaciones matrimoniales, pero hay opiniones que manifiestan que el matrimonio ya no funcionaba como tal. Lo cual no es de extrañar, pues si bien a Maximiliano le agradó la princesita Belga (Carlota Amalia) y la desposó, pues en esto pudieron haber muchas condicionantes de ventaja política y económica, por sobre los intereses personales. Maximiliano habia sufrido ya la separación de un amor a los 20 años por influencia de su madre y su posterior prometida portuguesa había fallecido prematuramente. Entonces como que su vida sentimental no había sido muy afortunada.
    Asi se desposa con esta bella e inteligente princesa Belga, pero no le entrega su corazón a plenitud. Por el lado de Carlota, pudo haberle fascinado el Archiduque y pudo haberlo amado intensamente, aunque sin sexo en la parte final de su matrimonio. Ellos no tuvieron hijos, al parecer Carlota era esteril. Aunque algunos han mencionado que cuando partió a buscar apoyo ante la inminente caída del Imperio, ella iba embarazada de un supuesto amante. Maximiliano por su parte tuvo una amante a quién llamaban Paloma y que lo siguió hasta su retiro no oficial en otro país.


    Caida del Imperio


    En fin el Imperio cayó por que Napoleón III retiró sus ejercitos antes de lo pactado, para protegerse de los prusianos que amenazaban su imperio. Y ante quienes definitivamente cayó y le costó su imperio. Los belgas eran neutrales y el soberano, hermano de Carlota, no hizo nada por proteger a los voluntarios belgas que su padre habia enviado para protección de su hermana (la emperatriz Carlota), 1500 más o menos. Austria habia perdido la guerra con Prusia un año antes, y el hermano de Maximiliano aunque estaba dispuesto a facilitar voluntarios húgaros y servios, era presionado por Estados Unidos a no intervenir en México en sustitución de Francia, por lo tanto tampoco hizo algo. Asi que el Ejercito Imperial terminó constituido con franceses de la Legión Extranjera voluntarios y algunos austriacos y belgas tambien voluntarios que no se fueron con la retirada de los franceses, más el ejercito conservador Mexicano. Entonces Maximiliano se queda en Mexico a soportar su destino, el cual termina siendo traicionado por un general mexicano que lo entrega a sus enemigos. Maximiliano había sido traicionado por los franceses, Bélgica se mantuvo neutral en razón de su Constitución Política y negó todo apoyo a los voluntarios belgas que se alistaron para ir a proteger a la Emperatriz; y Austria no le apoyó por presiones políticas, escaso interés de arriesgarse por un hermano del que siempre había recelado; la Iglesia, El Vaticano (Estados Pontificios) tampoco apoyaron, pues Maximilino no mejoró en nada las relaciones Iglesia-Estado, es más Maximiliano quiso gobernar más con liberales que con los conservadores que lo habían llevado. Esta situación también le disminuyó apoyo en su gobierno de parte de conservadores e Iglesia, y no ganó nunca apoyo en los liberales.

    Finalmente fue fusilado en el Cerro de la Campanas en Junio de 1867. Aquí termina la historia oficial y comienza la especulación y leyenda, en espera de que se confirme plenamente su veracidad. (está en proceso).

  4. #3
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    Final de esta historia


    Por qué Don Justo Armas rechazó su retorno a Austria en 1914, cuando le fueron a ofrecer la corona del Imperio Austro-Hungaro?

    La abuela de ROLANDO ERNESTO DENEKE, también le refirió una historia que contaba doña FÉ PORTH de RODRÍGUEZ, de los tiempos en que su padre, don ALEXANDER PORTH, tenía un hotel en el centro de San Salvador que se llamaba HOTEL NUEVO MUNDO, el mejor de la época.

    Durante la Primera Guerra Mundial, vinieron dos embajadores extraordinarios de Austria al Hotel Nuevo Mundo.

    El papá de doña Fe era alemán y ella también entendía alemán. Se entrevistaron con don Alexander y le dijeron que venían con el único propósito de reunirse con Justo Armas. Entonces, con un carretonero mandaron a llamar a Justo Armas y no se presentó. Los señores estaban impacientes y le pidieron a don Alexander que por favor buscara la manera de conseguirles una entrevista con Armas.


    Miembros de la casa real de los Habsburg llegaron a El Salvador a investigar varias veces.


    Le mandaron a llamar por segunda vez y tampoco se presentó. Doña Fe, que en ese tiempo era una señorita, pues no se había casado, había recibido junto a algunas amigas clases de etiqueta con Justo Armas, quien les había dicho que cuando a uno lo invitaban una primera vez y se disculpaba, lo invitaban una segunda vez y uno se disculpaba, y lo volvían a invitar una tercera vez, la etiqueta de entonces mandaba que uno tenía que presentarse, saludar y retirarse. Con ese simple gesto de corrección, las personas que esperaban debían entender que su invitación no era bienvenida. Así es que la tercera vez que lo mandaron a llamar, doña Fe estaba a la expectativa para ver si cumplía con la etiqueta. Y efectivamente, Justo Armas se presentó y relataba doña Fe que al llegar, en vez de recibirlo los embajadores en uno de los salones, se fueron directamente a la habitación, cosa que le llamó mucho la atención. Entonces, ella se hizo pasar por una persona que andaba por allí viendo que los cuartos estuvieran arreglados y escuchó la siguiente charla: Los embajadores le dijeron a don Justo Armas: “Hemos venido con el único propósito de llevarlo a usted con nosotros a Austria. Usted es el legítimo heredero del trono, su hermano el emperador Francisco José está gravemente enfermo. Es por eso que es necesario que nos vayamos cuanto antes”. Esta plática se desarrolló en alemán, doña Fe entendía perfectamente el alemán y no tuvo ningún problema para comprender lo que se hablaba en la habitación. Don Justo Armas contestó a lo que le habían dicho los embajadores: “La persona a la que ustedes se refieren (no les dijo mi hermano el emperador, ni les dijo Francisco José) es precisamente la que me hizo firmar en contra de mi voluntad un pacto en el que yo y mi descendencia renunciábamos al reinado.

    Yo soy un hombre viejo, estoy cansado y lo único que quiero es que me dejen en paz”. Acto seguido, abrió la puerta y se encontró con doña Fe que estaba oyendo la charla. Esto lo sobresaltó mucho y salió dando un portazo.




    Rolando Ernesto Deneke corroboró la existencia de esa historia a través de la familia RODRIGUEZ PORTH y otros miembros de familias de señoritas a las que doña Fe les comentó sobre esa reacción de Armas.

    Fin de la historia y la leyenda



    Francisco José I, emperador de Austria-Hungría habia gobernado por 68 años, siendo su reinado uno de los más largos. Cuando comenzó la 1a. Guerra Mundial en 1914, el era un anciano, pues había nacido en 1830. Imaginémoslo de 84 años gobernando un Imperio decadente. Su poderío de primera potencia mundial había quedado desacreditado cuando perdió la guerra con Prusia en 1866, perdiendo la hegemonía de la Confederacion de Estados Alemanes. Tambien perdió la guerra con Italia, siendo despojada de los territorios italianos que se había anexionado en el pasado, el Reino Lombardo y Venecia, gracias al apoyo traicionero de Francia al Reino Piamontes que luego fue el Reino de Italia. Si los problemas en el exterior que afrontaba el Reino Dual Austria-Hungría eran serios, habiendo perdido el apoyo de sus aliados y estando supeditada solo a su aliado Prusia, su situacion interna era muy grave, los húngaros eran muy intransigentes y racistas, y había en el imperio tantas razas diferentes luchando por su autonomía o independencia, estos eran los croatas, bosnios, checos, eslavos, eslovacos, serbios, musulmanes, etc. etc. Y Francisco José era un gobernante conservador, autoritario, absolutista, opuesto a cualquier política liberal, nacionalista o democrática. Así pues el Imperio estaba a punto de derrumbarse. Francisco José además de ser un anciano, estaba enfermo. Por tal razón fue que ya en medio de la primera guerra mundial llegaron a El Salvador dos embajadores austriacos a convencer a Don Justo Armas de volver a Austria y ocupar el trono que estaba a punto de dejar su hermano Francisco José, quién ya estaba enfermo de muerte. Lo anterior nos confirma que el gobierno Austriaco, sabía que Maximiliano no había muerto, pero por conveniencia habían aceptado la muerte oficial acaecida en Queretaro en 1867. La madre de Maximiliano nunca lo supo y murio afirmando que el cadaver que el Gobierno Mexicano les había enviado no era el de su hijo.

    Francisco José, el emperador probablemente si lo sabia al igual que su gobierno, pero debieron mantener el secreto para tener alejado a Maximiliano de la Corte de Austria, en donde para el Emperador él era una persona politicamente peligrosa. Ahora bien, Don Justo Armas, venía viviendo en El Salvador probablemente desde 1870, y se había establecido muy bien en la más alta sociedad Salvadoreña de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX. Y aunque estaba al tanto de lo que sucedia tanto en México como en Europa, sobre todo en Austria, el había ya aceptado su nueva posición alejado de todo ese mundo políico en contantes problemas, de guerras y revoluciones.

    Su vida en El Salvador era tranquila, de gran solvencia económica. Al mismo tiempo era un anciano dos años menor que Francisco José, tendría entonces al rededor de 82 años. Que podría interesarle a esa edad, asumir las riendas de un imperio que tenía los días contados?. En medio de una gran guerra, en donde el pueblo ya no quería a los Habsburgos, por absolutistas en un mundo en donde las democracias estaban abriéndose camino.

    Maximiliano era un liberal, pero ya no tenía peso en una corte absolutista a punto de extinguirse. Yo pienso que Maximiliano o Justo Armas tomó una sabia decisión. No le costó hacerlo, pues el ya pertenecía a otro mundo, alejado de la política, de las guerras, de las revoluciones y del oropel de las cortes imperiales, en donde lo superfluo y lo intrascendente estaban por encima de lo justo y conveniente para el verdadero pueblo. Y así, pues El Imperio Austro-Húngaro desaparece al terminar la primera guerra mundial en 1918; Francisco Jose fallece en medio de la guerra en 1916, y su sobrino sucesor huye al extranjero negándose a abdicar. La historia de los Habsburgo ha terminado al inicio del Siglo XX.

    Pero en El Salvador, Maximiliano o Justo Armas continúa viviendo en su nuevo estilo de empresario de banquetes y alquileres para fiestas, hasta fallecer en 1936, a los 104 años de edad. Una larga vida llena de altos y bajos. Fianalmente creo que Fernando Maximiliano Jose Von Habsburgo pudo vencer el destino, muriendo en la paz de Dios, confortado con los auxílios de la Iglesia Católica. Rodeado de las personas que lo quisieron y le dotaron de una família adoptiva, en una patria extraña, al otro lado del mundo que le vio nacer. Lejos quedaron todos aquellos que le causaron mal por envidia o conveniencia, durante la primera parte de su vida.

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    Que tal? Esa no me la sabia.Interesante.

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  1. 12th November 2010, 20:39

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