Convertido en el adalid de la izquierda socialista latinoamericana, el modelo de “socialismo del siglo XXI” del venezolano Hugo Chávez no es más que una expresión del viejo y ya conocido populismo de Estado con perfiles bonapartistas.
De acuerdo con revelaciones de la revista brasileña Veja y comentados por el escritor Mario Vargas Llosa, los principales beneficiarios de las políticas chavistas son los ricos. Y para que no haya dudas, los principales colaboradores del socialista Chávez con empresarios o ricos al amparo del poder. Es un una burguesía chavista.
Indicador Político transcribe unos párrafos de un artículo publicado recientemente por Vargas Llosa en El País sobre los absurdos del socialismo de y para los ricos:
“El último número del semanario Veja --que tira un millón doscientos mil ejemplares de cada número-- contiene una excelente investigación realizada por la revista sobre este "socialismo del siglo XXI" que se ha inventado el comandante Hugo Chávez y que, a golpe de petrodólares, se empeña en diseminar por toda la región. El reportaje, que firma el periodista Duda Teixeira quien ha verificado sus datos sobre el terreno, no tiene desperdicio. Algunos ejemplos muestran la velocidad y obscenidad con que los más estrechos colaboradores políticos del caudillo-paracaidista se han enriquecido en el poder:
“El psiquiatra Jorge Rodríguez, vicepresidente nombrado por Chávez, es dueño de un lujoso hotel, en la isla Margarita, el principal balneario del país. Adán Chávez, hermano del presidente y ministro de Educación, es dueño de una empresa propietaria de mil 600 camiones y barcos de pesca, y don Eudomario Carrujo, director financiero de la poderosa PDVSA, la compañía petrolera estatal, posee una flota privada de quince automóviles de lujo, entre ellos un Hummer H2, que vale cien mil dólares. Este último vehículo es el preferido de los funcionarios chavistas, según confesaron a Veja los distribuidores de automóviles en Caracas. Y uno de los principales corifeos del “socialismo del siglo XXI”, el gobernador chavista de Carabobo, Luis Acosta Carlez, lo proclamó en la televisión sin el menor rubor: “¿por qué nosotros, los revolucionarios, no tendríamos el derecho de tener una camioneta Hummer H2?” En efecto ¿por qué no? ¿Acaso el Presidente Brejnev, de la URSS, no tenía el hobby de coleccionar Mercedes Benz?
“No sólo los coches de lujo son una de las debilidades de la actual nomenclatura venezolana. Otra es Miami y sus shopping centers, cabarets y hoteles de lujo. En esto, dice el periodista de Veja, con mucha gracia, Hugo Chávez ha conseguido igualar ya a su héroe epónimo Fidel Castro: como los cubanos, todos los venezolanos sueñan ahora con escapar a los Estados Unidos. La diferencia está en que los altos funcionaros chavistas sí pueden hacerlo. Como no está bien visto que vayan a gastarse sus petrodólares en el imperio contra el que su jefe y caudillo despotrica día y noche, se valen de picardías y pillerías que el informe de Veja refiere con lujo de detalles. Como tener dos pasaportes --uno sólo para los viajes a Estados Unidos-- o arrancar las páginas con los sellos de entrada al infierno imperialista.
“El “socialismo del siglo XXI” consiste también en un desaforado mercantilismo. En la Venezuela de hoy se puede ser --todavía-- un exitoso capitalista, a condición de ser un chavista servil. Como la transparencia se evaporó con la instalación del régimen, las concesiones, licitaciones y contratos estatales se otorgan a dedo, y, algunas veces, mediante subastas o concursos amañados. El criterio político prevalece siempre, de acuerdo a la antigua ley de hierro de las dictaduras tercermundistas: “Para los amigos, todos los favores; para los enemigos, la ley”.
“Como, gracias a la política chavista, la producción industrial se desplomó, la importación de artículos de primera necesidad es hoy un excelente negocio. Pero, para conseguir los dólares necesarios, el importador debe estar en muy buenas relaciones con el Gobierno, pues para eso mismo se estableció el control de cambios, instrumento de coerción y de soborno tradicional de los gobiernos “nacionalistas” latinoamericanos.
“El reportaje de Veja, pese a la pavorosa realidad de corrupción, amiguismo, demagogia y autoritarismo que describe, no es totalmente pesimista. Por una parte, confirma algo que yo sospechaba, al ver la valerosa manera como la oposición venezolana se movilizó contra el cierre de Radio Caracas Televisión. Que, esta vez, el caudillo venezolano ha dado un paso en falso y el pueblo venezolano ha comenzado a abrir los ojos frente al monstruo que ha creado, dando su confianza y sus votos a un demagogo que puede llevar el país a la ruina y a una dictadura totalitaria. Las encuestas que transcribe Veja del Instituto Hinterlaces, de Caracas, son elocuentes: 78% de los venezolanos reprueban el anti-norteamericanismo de Chávez; 85% condenan el financiamiento político a otros países; 86% no quieren un socialismo a la cubana y el 86% están contra la confiscación de propiedades privadas. Más aún: el 40% de los venezolanos que votaron por Chávez en las elecciones de diciembre pasado declaran que hoy votarían contra él.”