Metro Quito| Quito tendrá su primer estudio geológico integral
Dado que el Metro de Quito será una estructura subterránea, se ha emprendido el desarrollo de un estudio geológico integral que es de vital importancia para el proyecto, pero además se trata del primero en su género que tiene la ciudad. Una de estas excavaciones se realiza en el monumento de El Labrador, sitio en el cual se ubicará la Estación Norte del Metro.
Esta mañana, el alcalde Augusto Barrera y técnicos de la Unidad del Metro de Quito inspeccionaron los equipos y las muestras de suelo obtenidas en el lugar. El próximo lunes 26 de marzo se entregarán los estudios geológicos a la comunidad quiteña.
El alcalde de la ciudad indicó que en junio y julio del 2011 se presentaron los estudios de perfectibilidad del metro, los que ratificaron que es perfectamente posible construir el proyecto. Al momento estamos en la segunda fase que se refiere a los estudios de soporte (geología, arqueología, sísmica, cartografía y movilidad) e ingeniería de detalle, dijo.
A los estudios de movilidad que se sustentan en 77 000 encuestas y otras mediciones específicas, se complementarán los estudios de suelo. Para ello, ya se han ejecutado 68 perforaciones de 70 previstas a lo largo de todo el trazado del metro. 1 000 metros se excavaron en todos estos sondeos de suelo y 3 000 edificaciones fueron analizadas en el trayecto. Estas no serán expropiadas y además la proyección de emplazamiento de las 15 estaciones no se encuentra en ningún predio privado.
Al momento se resuelve el tema de las cocheras en Quitumbe y el asunto de la estación Magdalena que es de propiedad de las Fuerzas Armadas. Las demás estaciones estarán bajo canchas, parques y áreas verdes que luego de los trabajos serán intervenidas y repuestas a su estado original. Finalmente, existen estudios detallados sobre la afectación del metro en servicios de agua potable, alcantarillado, colectores y otros. Todos los detalles necesarios para que esta obra se ejecute sin contratiempos, finalizó Barrera.
Edgar Jácome, gerente de la Unidad de Negocios del Metro de Quito (UNMQ), hizo una explicación técnica de los detalles en los cuales se sustentan los estudios geológicos. Por el hecho de que el metro se construirá bajo la tierra es necesario conocer sobre los acuíferos, las quebradas, rellenos y tipos de suelo que tiene la ciudad. Además, al estar la ciudad en una zona sísmica se requiere de estudios de esta naturaleza.
Muchos de los equipos tecnológicos se los ha traído desde Europa para analizar nuestra ciudad. También se trabaja con la Escuela Politécnica Nacional y el laboratorio de la Universidad Católica para hacer los respectivos análisis. En cuanto a los temas hidrogeológicos se hizo un estudio completo de los acuíferos junto con los técnicos de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS). Para ello se ha utilizado cartografía tridimensional y se ha hecho un levantamiento topográfico de 100 hectáreas a lo largo del trazado.
Jácome concluyó que el metro irá entre 26 y 27 metros de profundidad, y en otros sitios circulará a 15 metros de profundidad, dependiendo de las condiciones topográficas de la ciudad. Ya se han definido los sistemas constructivos mediante tuneladoras desde El Panecillo hacia el sur y desde el Ejido hacia El Labrador. En el Centro Histórico, el trabajo de perforación se hará de manera manual es decir, aplicando la misma técnica con la que se han construido los colectores.
En este sentido, es preciso mencionar que de 800 kilómetros de colectores existentes en Quito, 200 kilómetros tienen un diámetro superior al túnel que se construirá para el metro. En la construcción de las estaciones se utilizara la técnica “cut-cover” (cortar y cubrir) para minimizar el impacto ambiental.
“Se ha puesto mayor cuidado sobre todo en el Centro Histórico, en la Plaza de San Francisco en especial, en las excavaciones arqueológicos, paleontológicas y estudios de patrimonio”, finalizó Jácome.
José Hidalgo, gerente de la empresa HIGGECO, encargado de las perforaciones explicó que se han encontrado suelos de formación de cangahua y residuos de eventos eruptivos y terrenos sueltos de rellenos. Solo en el Panecillo se encontró roca.
Datos de los estudios
Los estudios se sustentan en 70 trabajos de perforación para sondeos geológicos, sísmica pasiva, realización de ensayos, medidas de nivel freático y determinación de propiedades geológicas realizadas a lo largo de la traza de la Línea 1 del Metro de Quito
Una vez entregados, esos estudios serán organizados de modo que la información que contienen sea compartida con instancias técnicas y académicas como el Instituto Geofísico de la Politécnica Nacional, facultades de Geología, colegios de Profesionales y otros.
Se realizaron 70 perforaciones a lo largo de la ruta, con un gran total de 2 800 metros perforados. Los técnicos tomaron 980 muestras con las que se hicieron 70 pruebas de permeabilidad y 139 pruebas de deformidad, entre otros ensayos y pruebas de laboratorio.
También se realizaron 40 pruebas de diagrafías sísmicas y 50 de registro de pozos para sísmica pasiva utilizando moderna tecnología “Down Hole” que permite evaluar la interacción suelo-estructura ante un evento sísmico.
El equipo hizo 70 pruebas de monitoreo de nivel freático para determinar comportamiento de los acuíferos.
La sísmica pasiva definió la secuencia de velocidad de ondas sísmicas y de profundidad del subsuelo y la línea base de vibraciones y eventual afectación previa al inicio de la obra. Para ello se tomó en cuenta la historia sísmica de cada zona.
Patricio Romero, coordinador Técnico de la Unidad del Metro de Quito (UNMQ), indicó que existe un inventario de 150 mapas temáticos que han sido montados en todo el trazado preliminar del metro que va de Quitumbe hasta el Labrador.
La Unidad de Negocios del Metro de Quito (UNMQ) hizo un convenio con el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional para hacer estudios de las fallas y fisuras geológicas que posee Quito. Para el monitoreo sísmico se entregaron en comodato dos acelerógrafos. Hasta el momento se hizo un mapa de 20 sondeos con excavaciones realizadas entre 40 y 50 metros de profundidad.
Los sondeos consisten en introducen en la tierra una especie de tubos en los que se impregnan las capas de suelo que posteriormente se analizan en un laboratorio. En el caso del Panecillo se hizo una perforación de 70 metros.
Además, se excavaron 50 pozos para medir el nivel de agua, la profundidad y otras características del suelo. Se harán dos perforaciones más en las zonas de las 15 estaciones y una intermedia entre cada estación. Para esto se utilizó un método europeo denominado “Dowe Hole”. Se introduce en el pozo una especie de globo para medir la presión de las paredes.
Los estudios geológicos determinan las características del túnel y los materiales que se emplearán en la construcción del metro. Mientras más conocimiento exista sobre las características el suelo de Quito, más se abaratarán los costos de la obra.
Agencia pública de Noticias , Quito .



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