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| Playa Ocotal La Casa del Árbol Casas de Playa Víctor Cañas rodeó con esta casa un árbol de ronrón, en Ocotal, Guanacaste. El proyecto nos lleva de la mano hasta intimar con el mar, el bosque y el cielo, gracias a la extensa ventanería, los jardines de agua y la piscina que repiten, como un camaleón, los colores de la naturaleza. La vivienda para una joven pareja con hijos se adapta a una topografía quebradísima y muy angosta. En un casi imperceptible arqueo nos conduce desde el acceso principal, pasando por sala, comedor y cocina hasta llegar a un intermedio: la piscina. Cruzándola sobre un breve puente, la habitación de huéspedes cierra la primera planta del proyecto. El lenguaje del terreno La disposición de todas estas áreas en la colina está marcada por el lenguaje del terreno, que lleva a los extremos, en aparente disposición lineal, a encontrarse prácticamente en diagonal uno de otro. De ahí que la vista desde todas las habitaciones permite la entrada de elementos naturales en el contexto blanco de la casa. En voladizo sobre el declive, la terraza se extiende hasta envolver uno de los árboles del lugar, que fue dejado intacto: se trata de un ronrón. Para hacer el detalle aún más dramático, a este se le colocaron reflectores, y ahora es una obra de arte viva. El blanco de las paredes hace sobresalir aún más la masa verde de las copas de los árboles, como un complemento humano si es bien manejado. Laberinto de agua Los primeros pasos dentro del proyecto los damos sobre un jardín de agua lleno de peces. La sala está unida espacialmente con el comedor, ambos de frente a un gran ventanal que muestra, la terraza, las copas de los árboles y el mar. Asimismo, la madera de la terraza agrega un toque de calidez que se repite en distintos detalles internos e incluso en los colores vivos del inmobiliario interno. La lámpara “caracol” es un claro ejemplo de cómo vitalizar un espacio agregándole un especial resplandor al área, sea mediante la luz y el color, tanto juntos como separados. Habitar La cocina supone la preparación de los alimentos de espaldas al gran ventanal, solo para poder disfrutarlos en el desayunador con una vista completa. El espacio, además, se une al área de la piscina mediante un barcito y una barra a la altura del agua. La piscina infinita se comporta como un volumen más de la casa, al irrumpir en el interior gracias al puente en madera. Segundo nivel Un conjunto de puentes en vidrio temperado separan el cuarto de televisión y el cuarto de los niños, de la habitación principal. El cuarto de la pareja está dispuesta de modo que se aprovecha al máximo la vista, gracias a las paredes en vidrio a modo de vitrina. Desde la cama no hay obstáculo para la vista, inclusive disfrutar de la televisión se puede hacer gracias a un proyector y a una lona retractil frente a la cama. El baño principal repite las máximas de entrada de luz natural y una impresionante vista de la bahía. La tina sobre tablones de madera parece suspendida entre las olas de la vista, casi como un montaje por el alto contraste y la fuerza de los colores de la naturaleza. Víctor Cañas logró complementar una vista única con un proyecto también único, ligado al terreno para mostrar la naturaleza y la arquitectura en simbiosis de formas contrapuestas: líneas curvas una, ángulos la otra, como una vitrina para vivir el día a día y la naturaleza de una manera indescriptible. *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |||||||||||
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| Playa Cahuita La Casa de los Libros Casas de Playa Con la calidez de duras maderas y 17.000 libros, la casa de retiro de un escritor inglés gesta, por sí sola, historias cercadas por la selva y por el mar. Obra del arquitecto inglés Gianni Botsford, en Cahuita, Limón. La casa de retiro de un escritor debe suponer un final feliz. Debe crear historias y contar, desde los nudos de la madera hasta la brisa marina, historias a quien pase, mire, se sienta o escriba en ella. De eso se trata este proyecto del arquitecto inglés Gianni Botsford, en las cercanías del Parque Nacional Cahuita, en la costa Caribe de nuestro país. Ese es el lugar elegido por un escritor también inglés para reposar y escribir, inspirado por la selva a sus espaldas, y por el mar al frente. Local y mundial El reto de Botsford se centró en conseguir una arquitectura contemporánea llevada de la mano por características de la construcción local. De ahí que el uso de madera y zinc fue una constante, mientras que la colocación de la casa sobre pilotes para darle una mejor ventilación y prever inundaciones fue una necesidad. Además, el concepto debía compaginar con los requisitos de su cliente: un escritor deseoso de retirarse junto a sus miles de libros a un lugar paradisiaco para continuar escribiendo. Así, el hogar y centro de trabajo del escritor debía ser también el hogar de 17.000 obras literarias. El proyecto consiste en dos pabellones unidos por medio de un puente-deck en madera de cachá. El principal de los volúmenes con vista al mar, mientras que el segundo, dos tercios del tamaño del primero, direccionado hacia la selva. Ambos fueron colocados con el máximo aprovechamiento de la luz natural y la ventilación marina, así como la menor intervención sobre el terreno, de ahí que los árboles y palmeras rodeen el proyecto, añadiéndole sombra y color. La masa principal consiste en un estudio donde se alberga la mayor parte de la biblioteca personal. De ahí que la primera impresión es de un gran volumen en zinc y madera de almendro, que en su exterior se muestra contemporáneo y dinámico, mientras que en el interior se percibe cálido y familiar. Los libros se convierten en la mejor decoración, al sumar textura, color y mucha historia a las estancias, mientras que una mesa sencilla funciona como escritorio y, a un costado, un piano de cola suma clase. Para conseguir una ventilación cruzada y una mejor iluminación, los cerramientos son en bloques de celosías que van de piso a cielo en las dos paredes restantes de cada espacio. El segundo pabellón, con madera de níspero en el piso, repite los conceptos del primero, pero ahora en un espacio nocturno que incluye la habitación, el baño, una nueva biblioteca y una pequeña terraza, todo direccionado hacia la selva y un pequeño arroyo en el límite de la propiedad. “Estamos trayendo nueva vida arquitectónica al Caribe, evaluando de nuevo la herencia arquitectónica de la región y restableciendo técnicas indígenas”, concluye Botsford, quien recorrió la región tomando unas ideas y aplicando otras nuevas “con tecnologías de diseño y una estética moderna”. *Adaptación revistasucasa.com. El texto completo se encuentra en la versión impresa. | |||||||||||
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